En julio del 2011 el Colegio de Cirujanos Dentistas de Costa Rica (CCDCR) se convirtió en el primer colegio profesional “Carbono Neutral” del país gracias al esfuerzo interno de sus funcionarios y a la acreditación que le otorgó la Fundación Costa Rica Neutral (FCRN).

Sin embargo, las metas del Colegio en conservación ambiental se extendieron más allá para alcanzar la certificación de oficina verde, la cual se logró en setiembre de ese mismo año por la asesoría e inspección de la Fundación Bandera Ecológica.

El objetivo de la reducción de la huella de carbono se obtuvo consecutivamente desde el 2011 y hasta el 2014. Para lograrlo, la Fundación Bandera Ecológica, elaboró un Inventario de las emisiones de gases de efecto invernadero, que además de determinar la huella de carbono de la operación anual de la entidad, permitió identificar las posibilidades de mitigar sus emisiones provenientes del consumo energético, consumo de combustibles, emisiones por generación de desechos en las instalaciones del Colegio y también las realizadas por los viajes de sus funcionarios al exterior.

Durante el proceso de certificación, se estableció que por cada tonelada de carbón que determinó el Inventario, el Colegio debe destinar diez dólares para mitigar dichas emisiones.

Aunado a lo anterior, el Colegio destina los fondos de compensación de emisiones (aquellos fondos que no surtirían un efecto de reducción de emisiones si se invirtieran en sus propios procesos) a proyectos de ayuda ambiental.

Primera compensación se invierte en conservación de Cotinga piquiamarilla

A principios del 2014 el Colegio de Cirujanos Dentistas de Costa Rica realizó la primera entrega de dinero que la institución se comprometió a entregar por la compesación de los gases de efecto invernadero que no se logró reducir en el periodo 2011-2013 en tareas como la disminución de consumo la energía eléctrica, agua, reciclaje de desechos, control del uso de los medios de transporte, entre otros.

La inversión de $849.10 dólares se realizó con Conservación Osa y se utilizó para preservar una finca de 15 hectáreas en el Santuario de la Cotinga Piquiamarilla en Rincón de Osa que resulta ser refugio para esta ave y que se encuentra en peligro de extinción.

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