Colegio de Cirujanos Dentistas recomienda no pasar por alto incidentes. Sano desarrollo de piezas permanentes puede afectarse por traumas dentales imperceptibles e impactos en “dientes de leche”.

Falta o fractura de piezas dentales tiene consecuencias a nivel físico, emocional y social.

Febrero, 2015. Accidentes deportivos o de tránsito, una caída o situaciones violentas pueden lastimar la cavidad bucal, sin presencia de síntomas perceptibles o inmediatos. Tras un golpe en el diente, el nervio siempre sufre daño, a veces irreversible, que degenera en muerte del nervio o necrosis de la pulpa e infecciones sistémicas serias. Saber cómo actuar en el momento puede cambiar significativamente el pronóstico y evitar complicaciones que podrían repercutir aún 20 años después.

Los traumatismos dentales hacen referencia a lesiones en los dientes o tejidos blandos de la cavidad bucal, como labios, carrillos (parte interior de la mejilla) o lengua, originados por un impacto externo de forma imprevista. La severidad del trauma varía según la causa, pero los dientes más afectados tienden a ser los incisivos centrales y los laterales superiores.

“Todo golpe genera daño a nivel del nervio. Tras un impacto, se dice que el diente entra en un período de letargo durante varios meses, para decidir si se recupera o cae en enfermedad, por lo que no todos los traumas dentales los puede detectar el paciente. Lo ideal es vigilar y monitorear al menos durante un año la evolución del nervio ya que se puede morir o calcificar en cualquier momento”, explicó el Dr. Mayid Barzuna, experto en endodoncia.

Según la Asociación Internacional de Trauma Dental hay 15 tipos de traumatismos que van desde la concusión o golpe, fisuras del esmalte, desplazamientos laterales o frontales del diente, con movilidad o sangrado en tejido de encías circundantes; hasta fracturas del diente o que involucran pérdida de la pulpa, fracturas de la raíz, intrusiones (pieza incrustada en encía), avulsión (pérdida completa del diente) y fracturas alveolares y de la mandíbula.

Personas de todas las edades están expuestas a un traumatismo dental. No obstante, aquellos que practican deportes de contacto, quienes presentan una dentadura prominente (dientes salidos) o labio superior corto, son más propensos a lesionarse, así como los respiradores bucales, ya que tendrán la boca abierta con más frecuencia.

En niños, hay mayor incidencia en dos etapas; cuando empiezan a caminar, entre el primer y tercer año de edad; y entre los ocho y 12 años, por el incremento en la actividad de juego. Una vez que un diente temporal o “de leche” se pierde no es posible recolocarlo, mientras que los permanentes son rescatables si se actúa pronto.

En este sentido, la restauración de las piezas dentales va ligada a la salud bucal y psicológica. La Dra. Mariela Barzuna, endodoncista, enfatizó que la lesión de un diente compromete el bienestar integral del paciente. “El factor estético puede afectar la autoestima, con un impacto psicológico y social, y en niños es aún más sensible, así como doloroso para sus padres. Además, la expresión facial cambia ante la pérdida de dientes frontales, por ejemplo en adultos mayores. Por su parte, la falta de piezas dificulta la formación del bolo alimenticio, lo que perturba el proceso digestivo y hasta la oclusión o mordida,” agregó.

Así, en accidentes graves donde lo primordial es mantener con vida a un paciente, si hay lesión a nivel maxilofacial, se procura incluir un especialista que realice una valoración en las primeras 48 horas, antes de que el cuerpo inicie el período de cicatrización y se limiten las opciones de procedimientos. Igualmente, mediante tratamientos de nervio y blanqueamientos, se puede mejorar la apariencia de un diente pigmentado por la muerte del nervio.

5 DATOS CLAVES DE UN TRAUMA DENTAL. LO QUE DEBE SABER.

  1. HISTORIA DEL ACCIDENTE Cuando sucede un trauma dental, es vital que el paciente pueda relatar de forma detallada: ¿dónde, cómo y cuándo ocurrió el accidente? Por ejemplo si perdió una pieza y cayó en el barro o en el piso de su casa. También si hubo signos de inconsciencia, vómito o amnesia.
  2. EN CASO DE GOLPE, ACUDA A UN DENTISTA SI. Luego de uno o dos días persiste el dolor, hay molestias al comer frío o caliente, lavarse los dientes o por el aire; si el diente permanece flojo o percibe un ligero cambio de color (grisáceo) en el diente (el nervio puede durar hasta meses en morir).
  3. SI UN DIENTE SE INTRUYE O DESPLAZA HACIA ADELANTE O ATRÁS. Lo más importante es reposicionarlo en un período corto que no exceda las 24 horas después del accidente.
  4. SI SE FRACTURA LA CORONA O ESMALTE (parte blanca visible). Guarde la pieza fragmentada y acuda al dentista, ya que es posible colocarla nuevamente.
  5. SI HAY AVULSIÓN (PÉRDIDA COMPLETA DEL DIENTE). Debe trasladarse hacia un especialista inmediatamente. Para transportar la pieza, el paciente puede colocarla debajo de la lengua, a lo interno de las mejillas o en un recipiente con leche. Es importante no lavar con agua. Al manipularla, se le debe tomar por la corona o parte blanca del diente y no limpiar. La persona afectada puede morder una gasa o trapo, la coagulación detendrá el sangrado.

Si bien un trauma dental no se puede prevenir, se recomienda que los niños o adultos que practican deportes usen protectores bucales o férulas hechos a la medida, y a quienes patinan o viajan en bicicleta y moto, que utilicen el equipo de protección respectivo.

Ambos expertos coinciden en las repercusiones negativas de un trauma dental desatendido y en la necesidad de generar conciencia en la población nacional, para que acudan a un especialista ante lo que crean un “simple golpe”, aún cuando no exista sintomatología o daños estéticos. “Una reacción rápida y acertada después del incidente es determinante para un tratamiento efectivo. El conocimiento de pasos básicos para atender un trauma dental puede marcar la diferencia”, finalizó la Dra. Barzuna.