Que Rapido….

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Sin título-1Qué rápido…

Cuánto tiempo hace que muchos de nosotros recorríamos los pasillos de la facultad donde estudiamos Odontología, con la ilusión de llegar a ser dentista, llegar a tener nuestro consultorio y de atender muchos pacientes? Para los que ya tenemos varios años de ejercer esta noble profesión, poco a poco se van cumpliendo esa y muchas otras ilusiones: con el paso de los años nuestra clientela  ha aumentado, pudimos adquirir mejor equipo dental, contratamos personal de apoyo con el fin de brindar a nuestros pacientes un servicio de excelencia, eso nos permitió,  clínica y con el tiempo, tener una hermosa familia... ¡QUÉ RÁPIDO!

Después vinieron muchos nuevos proyectos como comprar casa, mejorar el carrito por uno un poco más moderno,  y ojalá modelo  del año, el estudio de los hijos en escuelas y colegios de renombre que les asegure una educación prometedora con principios académicos y éticos para que en su vida futura sean buenas personas y ojalá excelentes profesionales. Pasan los años, los hijos crecen, nos damos cuenta que el éxito de ellos es el nuestro orgullo. Salen del colegio para empezar la Universidad y recordamos “¿Qué hace que nosotros estábamos en las mismas? ¿Se sintieron igual papá y mamá cuando nosotros tomamos la decisión de estudiar Odontología?”. ¡QUÉ RÁPIDO!

Y llegan nuevos proyectos, decidir la universidad de los hijos, pensar comprarles un gajito de carro buscar nuevas fuentes de ingresos, trabajar en algo más, hasta de taxista privado, porque las cosas no van tan bien…  ¡QUÉ RÁPIDO!

Después de ejercer varios años la profesión nos damos cuenta de que  tenemos  espalda pues nos empieza a doler; más que eso; el dolor de la espalda nos mata; el codo también  nos duele, pues  tenemos el síndrome de “codo del  tenista”; el túnel carpal empieza a manifestarse debido a los múltiples abusos a los que hemos sometido nuestras insustituibles manos . Ni modo, hay que ir al médico. Y ¿A cuál voy? El amigo médico aquél con el que  hicimos el servicio social  ya no lo volvimos  a ver; y de pronto nos damos cuenta que no estábamos asegurados. Ni modo, hay que pagar privado. Nos mandan a hacer exámenes de todo, y los resultados indican que ahora somos hipertensos, diabéticos, con triglicéridos altos, etc. Ah, y que lo de la espalda, el codo y las manos es por nuestro trabajo, característico en los dentistas y para eso, aparte de terapia analgésica antiinflamatoria, hay que bajar el ritmo de trabajo. ¡QUÉ RÁPIDO!

Hoy pensamos: si en aquellos tiempos de juventud nos hubiesen aconsejado asegurarnos en la Caja del Seguro Solcia como trabajadores independientes, adquirir un seguro médico privado para cubrir aquellas eventualidades  médicas de alta complejidad que no nos esperamos, adquirir una pensión complementaria, la historia hoy en día después de 30 años de ejercer la odontología, sería distinta. El tiempo ha pasado inexorablemente  y no pensamos en nuestro futuro,  y ya no somos los mismos de antes. ¡QUÉ RÁPIDO!                  

Nuestro Colegio, pensando en esta realidad, realiza hoy ingentes esfuerzos para, a través de los programas de educación continua, difundir entre todos los colegas información que nos permitan aprender a promover y proteger nuestra salud, brindando, además, contenido económico a la iniciativa “Programa 60 y más”, que promueve diferentes tipos de actividades para mejorar la salud física, social y mental de nuestros colegiados mayores. También se explora en diferentes aseguradoras el adquirir un plan de seguro médico económicamente viable  y con los mejores beneficios, y para que de esa forma la población joven y la ya no tan joven pueda estar debidamente protegida ante eventualidades adversas. Estos proyectos de la actual Junta Directiva, presidida por el Dr. Rafael Porras, pretenden que seamos muchos los agremiados que nos acojamos a este beneficio, que les puedo asegurar, es de insuperable importancia y sumamente beneficioso para nosotros y nuestra familia. ¡QUÉ RÁPIDO!.                

Inspirado en la canción de Martín Valverde “QUE RÁPIDO”  

Dr. Alexis Hernández M.

Secretario
Junta Directiva CCDCR.